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> Hablando de ganadores: Owen Wright y Dani García | Por Carlos Serrano

>> Owen Wright (Australia, 1990) y Dani García (Cantabria, 1973) comparten un cromosoma en su ADN de campeones cuyos efectos, más que nunca en las últimas fechas, se han mostrado a la luz de todos los seguidores de los circuitos de surf y amantes de las mangas. Sus historias corren cada una por su lado, pero han parecido querer encontrarse tras la victoria de Wright en Snapper Rocks, primera prueba del circuito mundial 2017, y la del cántabro en el mítico campeonato de Tapia de Casariego “Goanna Pro”, quien tuvo que vérselas en manga con competidores a los que dobla en edad. En Diciembre de 2015, Owen Wright sufrió un wipeout en Pipeline que le provocó una fuerte contusión cerebral. La familia de Wright y el mismo surfista no se prodigaron en explicaciones acerca de la lesión, pero la retirada del australiano del circuito mundial y la ausencia de imágenes y vídeos del mismo tras el accidente hacían pensar que el golpe contra el duro arrecife hawaiano no había sido ningún susto momentáneo, si no algo más.

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owen_dani.jpgEn marzo de 2016, y tras meses de silencio, Owen Wright subió un vídeo a Instagram en el que se le ve entrando al agua con una tabla de corcho, similar a las que usan en las escuelas, y coger con hechuras de principiante la que fue, según él, “su primera ola tras la lesión”. Cierto es que fue un alivio comprobar que Wright, al menos, podía volver a entrar al agua; estaba presente en la memoria de todos el accidente similar que sufrió el múltiple campeón del mundo de Fórmula 1 Michael Schumacher esquiando en los Alpes, y que seguido día tras día por los medios, nos había mostrado a un expiloto que a duras penas podía ejecutar cualquier movimiento motriz.

Siendo nuestra única fuente el vídeo de Wright en Instagram, uno podía pensar que la lesión del australiano no difería mucho de la de Schumacher; recordemos que meses antes, Owen Wright corría el circuito, dominaba Pipeline, y ni pestañeaba ante las rompientes más peligrosas del planeta. No hace falta ser un surfista del nivel de Owen Wright para darse cuenta de lo que significa perder, de la noche a la mañana, la habilidad de surfear, pero en el caso de un pro, para quien surf es su vida, el trauma debió de ser considerable. Por suerte para Wright, su lesión no tuvo las mismas consecuencias que para Schumacher, y la buena noticia es que, a principios de 2017, anunció que volvería a correr el circuito mundial, y ganando las rondas de clasificación en Marewether Beach. Y como colofón, su última victoria en Snapper Rocks, que tranquilizó a todos sus seguidores y amantes del surf, y que devolvía la sonrisa a un Owen Wright que se vio cerca de no poder volver a internarse en un tubo, o de simplemente, bordear una ola desde el pico hasta la arena.

El caso de Dani García es mucho menos dramático, pero igual de meritorio dentro de las esferas en las que se divide el surf de competición. El cántabro lleva compitiendo desde finales de los años 80, cuando era una de las caras más jóvenes de los participantes en las pruebas nacionales, y donde cuya presencia solía saldarse siempre en pódiums y victorias. Ha sido Campeón de Europa y de España, además de uno de los referentes competitivos del surf nacional, sin faltar a la cita en los campeonatos de selecciones, en los que representando a España también ha alzado títulos. Y todo esto, durante más de veinticinco años, en un deporte como es el surf, y particularmente en la competición, donde la condición física es muy exigente. Pero la edad tampoco ha parado a Dani, que ha levantado trofeos en categoría Máster y Open, el último éste abril en Tapia.

dani_owen.jpgMientras que Wright tuvo que hacer frente a un duro obstáculo como es el reef de Pipeline, y el trauma que supone ver tu nivel de surf reducido al de un principiante, el camino de Dani García tampoco ha sido fácil en tozudez por permanecer en el pódium. Cuando se es joven, moverse por las playas del mundo de prueba en prueba no resulta una tarea demasiado hostil, pero el tiempo nunca se detiene; llegan los hijos, la lógica bajada de nivel, los trabajos que mantienen todas las cosas que te gustan, y el surf, sin pasar a un segundo plano, pierde su condición de favorito a la hora de configurar el horario. Dani es representante en España de algunas de las marcas de surf más conocidas del mundo (Billabong, Dakine, Superbrand…), y como tal debe recorrer la península de surfshop en surfshop. Es un trabajo que, como todos, ocupa numerosas horas, esfuerzo y tiempo, y que aunque esté próximo a la arena, no permite estar todo el día en el pico; además, las obligaciones familiares que cualquiera que haya pasado la treintena y tenga hijos conoce, suponen también restar horas al surf, horas en cambio de las que si disponen la mayoría de los competidores, mucho más jóvenes que él, con los que Dani suele medirse en mangas.

Sin embargo, a sus 45 años, y tras muchas victorias y derrotas en campeonatos, Dani García no parece haberse cansado de presentarse a los eventos tras llevar semanas sin tocar el agua, sabedor como es de que no puede mantener el ritmo de entrenamiento de antaño. Pero sigue ahí, ganando y dando la talla, haciéndonos preguntarnos al resto cual es su secreto para mantener el nivel en un mundo de competición cada vez más tecnificado, con entrenadores encima permanentemente de sus surfistas, y en el que la competitividad a veces raya lo insano.

Habría que meterse en  el cuerpo de Owen Wright y Dani García como si fuésemos personajes de Érase una vez… El Cuerpo Humano para poder encontrar ese cromosoma que les da fuerzas suficientes para quererse verse siempre arriba, entre los que alzan los brazos hacia el cielo o alzan los pulgares en gestos de victoria. Al australiano le ha dado fuerzas para pasar de ser principiante a campeón en un año y medio, mientras que en Dani mantiene vivo el mismo afán por ganar que en los años 90, cuando era un fijo en las revistas de surf de toda España. A ambos les ha servido para diferentes coyunturas, pero parece ser que dicho cromosoma hace su labor: no les permite rendirse

Carlos Serrano

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